Iluminación LED: el gran fraude verde
La falacia de la sostenibilidad luminosa: del tungsteno al LED
1. Introducción
Durante más de un siglo, la iluminación ha acompañado el
desarrollo tecnológico de la humanidad. Sin embargo, el relato de
sostenibilidad energética que impulsó la sustitución masiva de lámparas
incandescentes por fluorescentes compactas (CFL) y luego por LED, ha ignorado
dimensiones esenciales del ciclo de vida, la salud pública y la toxicología
industrial.
El discurso dominante redujo la sostenibilidad a la
eficiencia energética durante el uso, sin incluir el costo embebido de
producción, agua, recursos críticos, tratamiento de subproductos y
reciclabilidad real.
En este artículo se integran análisis técnicos, ambientales
y sanitarios para revelar que el paradigma de sostenibilidad actual en
iluminación es, en buena parte, un ejemplo estructurado de greenwashing
industrial.
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| Cartel Phoebus, principio de la opalescencia programada |
2. Origen y evolución tecnológica del filamento de tungsteno
El tungsteno, pese a su robustez técnica, fue así condenado por razones de mercado, no de rendimiento.
3. Análisis de sostenibilidad por tipo de luminaria
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| Costo real del LCA de las luminarias |
En términos estrictamente económicos, el LED no resulta el más rentable cuando se incluyen las fases de producción y reciclaje, debido a la energía y agua embebida en la fabricación de semiconductores, PCB y disipadores de aluminio.
4. Clasificación de peligrosidad ambiental y sanitaria
El CFL es el menos sostenible por la toxicidad del mercurio gaseoso liberado ante rotura y su complejidad de recuperación. El LED reduce consumo energético, pero incluye arseniuros, galio, indio, cobre, oro y plata, todos de extracción intensiva y alto impacto geoambiental.
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| Sostenibilidad real por su LCA |

Peligro oculto y silenciado por intereses económicos
5. Consumo de recursos hídricos y energéticos embebidos
El costo hídrico por unidad fabricada se estima en:
- Incandescente: 1,8 litros (procesos de vidrio y tungsteno)
- CFL: 5,4 litros (tratamiento químico de fósforo y Hg)
- LED: 11,2 litros (purificación de silicio, dopaje y lavado de obleas).
El costo energético embebido en fabricación equivale a:
- Incandescente: 0,12 kWh/unidad
- CFL: 0,35 kWh/unidad
- LED: 0,60 kWh/unidad
Al incorporar ambos factores, la energía total del ciclo completo (fabricación + uso anual + reciclaje) muestra que la ventaja energética del LED disminuye drásticamente: su “eficiencia” se sostiene únicamente si se ignoran los costos embebidos y los residuos electrónicos.
6. Calidad de luz y salud visual
6.1. Espectro y naturaleza de la radiación
- Incandescente: emite un espectro continuo desde el rojo profundo hasta el azul, similar a la radiación solar atenuada. Su índice de reproducción cromática (CRI) es 100.
- CFL: espectro discreto por líneas, generado por fósforos excitados por radiación ultravioleta del mercurio. CRI promedio 82–85. Presenta parpadeo (flicker) y componentes UV residuales.
- LED: emite luz monocromática electrónica, con picos concentrados y ausencia de continuidad espectral. Su CRI varía entre 80–92, pero con predominio de longitudes de onda azuladas (450–470 nm) que afectan la melatonina y el ritmo circadiano.
6.2. Impactos sobre la salud ocular y neurológica
- La
exposición prolongada a luz LED blanca fría se asocia a fatiga visual,
cefalea y alteración del sueño por inhibición de melatonina (estudios:
CIE 2019, Harvard Medical School 2020).
- Los
CFL pueden emitir UV-A y UV-B de baja intensidad, dañinos para piel
sensible y retina en exposiciones prolongadas o en luminarias sin difusor.
- Las incandescentes, al emitir luz térmica continua y sin picos, son las más inocuas fisiológicamente y las más próximas al espectro solar natural.
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| Enfermedades visuales por iluminaciones perjudiciales |
7. Juicio de valor integral: sostenibilidad y salud
Al integrar energía embebida, agua, recursos, reciclabilidad, toxicología y salud visual, la sostenibilidad efectiva se define no por la eficiencia de uso, sino por el balance ecológico integral.
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| Se descubre el verdadero índice de sostenibilidad |
El análisis integral desmonta el mito del LED como
“tecnología verde”. Su baja demanda energética en uso no compensa la intensidad
material y química de su fabricación ni la pérdida de calidad lumínica para la
salud humana.
La lámpara incandescente de tungsteno, aunque descartada por
políticas de eficiencia energética, presenta el mejor balance ecológico real,
el menor impacto tóxico y la mayor compatibilidad biológica con la visión
humana.
El discurso que posicionó al LED como símbolo de
sostenibilidad reproduce la lógica del Cartel Phoebus: controlar el ciclo de
reposición mediante un greenwashing energético que reduce la sostenibilidad a
un número de vatios.
La verdadera sostenibilidad exige evaluar el producto desde
la mina hasta el ojo humano, y no solo desde el enchufe hasta el contador.
9. Evolución hipotética sin obsolescencia
Si la lámpara incandescente hubiera seguido su curso natural
de evolución tecnológica “sin la intervención del cartel industrial que limitó
su vida útil” el panorama lumínico actual sería radicalmente distinto.
Los avances en materiales refractarios, atmósferas inertes y
control de microfilamentos habrían permitido:
- Durabilidades superiores a 50.000 horas, ya alcanzadas experimentalmente en prototipos de tungsteno-halógeno en los años 80.
- Eficiencias del orden de 40–50 lm/W, comparables con los LED actuales, mediante optimización del filamento, reflectores internos y recubrimientos de infrarrojo reflectivo.
- Fabricación 100% reciclable, sin dependencia de metales raros ni procesos electrónicos contaminantes.
- Calidad espectral natural, idéntica a la luz solar, sin riesgos biológicos ni flicker.
- Producción descentralizada y sostenible, posible con tecnologías de vidrio y metal, sin monopolios de semiconductores.
De haber continuado su desarrollo, la bombilla incandescente
habría alcanzado la madurez ecológica y funcional perfecta: larga vida útil,
bajo costo de fabricación, total reciclabilidad y nulo impacto sanitario.
En tal escenario, el concepto de “iluminación sostenible” no
estaría asociado a chips, arseniuros y obsolescencia digital, sino a un diseño
industrial verdaderamente circular y humanista.
Bibliografía
- CIE (2019). Effects of LED lighting on human health and circadian rhythm.
- Harvard Medical School (2020). Exposure to blue light and sleep disruption.
- European Commission (2022). Life Cycle Assessment of Lighting Technologies.
- UNEP (2021). Mercury in Lighting: Environmental and Health Impacts.
- Berrini, J. (2020). Historia de la obsolescencia programada: El cartel Phoebus.
- ISO 14040:2016 – Environmental management – Life cycle assessment.
- IEC 62471 – Photobiological safety of lamps and lamp systems.
- Coolidge, W. D. (1911). Metallic Filaments for Electric Lamps. General Electric Archives.







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